jueves, 23 de diciembre de 2010

DE REGLAS, COMPORTAMIENTOS Y SOCIEDAD

Hace ya algunos años que nuestras fantasías vienen siendo aniquiladas por la informática. Recuerdo la llegada en la década pasada de un juego llamado “SimCity” que nos acercó peligrosamente a la idea de que cualquiera de nosotros podía ser “El Creador” con solo hacer click.
Ante la incredulidad y sorpresa de quienes no crecieron con el Sonajero 2.0, unos humanos virtuales comenzaban a tener vida, a adquirir procederes y a vivir en comunidad ante la mirada rectora de quien todo lo sabe y todo lo puede: El Consumidor. El dueño del CD.

Hacer una sociedad a imagen y semejanza de nuestros valores y creencias resulta sin dudas un atractivo juego que vive en lo más profundo de nuestro inconsciente. ¿Quién no quiere modelar su relación sentimental de acuerdo con su mirada? ¿Quién no desea que la relación trabajo-dinero transite por carriles de lógica en donde beneficio y esfuerzo tenga un equilibrio justo? ¿Quién se resiste a la idea de ver coronado con riqueza material y espiritual, el sacrificio y la dedicación?
Entonces nos preguntamos qué pasa. Si cuando creamos nuestro “Sim City” todo es armonía, por qué nos cuesta materializar esas premisas en la vida real.

Todo individuo tiene resortes inhibitorios. Cuando tenemos automatizada una secuencia de conductas para resolver alguna tarea o realizar alguna acción y se produce una interrupción en estos procederes, se genera una inhibición conductual. Estas inhibiciones replicadas en masa modelan a toda sociedad.Generalmente esos “frenos” fueron inculcados durante décadas. Algunos de ellos sin ser analizados durante generaciones. Otros alimentaron nuestro concepto de República.

Pero que sucedería si todos los valores que nos inhiben perdieran sentido.Si el que mata no va a la cárcel. Si nadie acatara lo que la ley impone sino lo que a cada uno le conviene. Qué sucedería si el que trabaja es sistemáticamente saqueado y el que no trabaja es sistemáticamente premiado.Qué pasaría si los bancos perdieran su razón de ser y no fomentaran el bienestar de la gente. .Si los que nos deben cuidar, se organizan para delinquir.

Por suerte es solo una pregunta y una suposición que difícilmente se cumpla en el ”Mundo Real”. El tango Cambalache fue escrito en 1934. Antes y después, muchos pensadores, filósofos y sociólogos debatieron acaloradamente sobre la libertad y el libertinaje, sobre el Estado omnipresente y el ausente. Sobre las reglas y la anarquía. Y en muchos casos clasificaron a esas reglas de convivencia como de izquierda o de derecha.

Juan Bautista Alberdi. El padre de nuestra Carta Magna escribió “Donde falta la seguridad, es ridículo hablar de población,de colonización y de inmigración. La inseguridad la espanta y aleja en vez de atraerla.La inseguridad es la barbarie genuina y neta. Ella despuebla el territorio, estrecha sus fronteras, achica y disminuye el país”(1)

La televisión nos muestra una realidad. Muchas veces virtual y otras no tanto. Lógicamente cuando uno se prende a un canal debe saber que hay alguien que “maneja” el joystick. Eso no debiera condicionarlo todo. Por suerte, muchos de nosotros tenemos ámbitos donde poner las neuronas en funcionamiento. Como en Mate Redacción.

Los otros días un encumbrado dirigente de nuestro “Sim City” dijo : Hay muchos que saben mucho, pero que no entienden nada. Y hay otros que no saben nada, pero entienden todo. Como premisa no es demasiado lógica, pero en nuestro juego virtual suena muy divertida y caótica.




(1) El pensamiento vivo de Alberdi ( Pág. 132) Jorge Mayer.

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